POR. RAMIRO ORTEGA VALDEZ
EXPRESO-LA RAZÓN
La pobreza y la precariedad laboral tienen cada vez más rostro de mujer dentro del comercio informal de Ciudad Mante, un sector que actualmente representa alrededor del 55 por cientode la actividad comercial y donde ellas constituyen la mayoría de la fuerza
laboral.
De acuerdo al presidente de la Cámara Nacional de Comercio (CANACO) de El Mante, ingeniero Amado Núñez Numa, de cada 100 comerciantes, 62 son mujeres, muchas de ellas madres solteras, divorciadas o jefas de familia que dependen de esta actividad para llevar el sustento a sus hogares.
Además, explicó que sólo una pequeña parte de estas mujeres logra convertirse en propietaria de un negocio, mientras que la mayoría
trabajan como empleadas con salarios reducidos, en extensas jornadas laborales y sin acceso a seguridad social, vacaciones, aguinaldo u otras prestaciones establecidas por la ley, convirtiendo a uno de los grupos más vulnerables del comercio. Por su parte, Claudia “N , empleada del sector comercio, afirmó que, se trata de un grupo especialmente vulnerable, ya que además de madres solteras existenmujeres profesionistas que, ante la falta de oportunidades laborales acordes a su preparación académica y profesional,terminan aceptando empleos mal remunerados para poder mantener a sus familias.
“Lo que necesitamos son más oportunidades para salir adelante,acceder a mejores empleos y condiciones dignas de trabajo, porque muchas mujeres trabajamos en largas jornadas y aun así apenas logramos cubrir los gastos básicos del hogar”expresó.
En muchos casos, las mujeres deben pasar prácticamente todo el día en puestos instalados en la vía pública o pequeños espacios comerciales improvisados, enfrentando las inclemencias del tiempo para poder obtener ingresos que les permitan sostener a sus familias,
“Trabajamos bajo el calor, la lluvia, el viento o el frío porque no tenemos otra alternativa, hay quienes se traen a sus hijos porque no tienen quién los cuide, prácticamente los criamos entre mercancías, cajas y banquetas en largas jornadas laborales”
Tanto representantes empresariales como trabajadoras coincidieron en que, la problemática no solamente refleja el crecimiento de la informalidad, sino también la falta de oportunidades laborales dignas para ciento de mujeres que diariamente enfrentan pobreza, desigualdad y precariedad como parte de su vida cotidiana.
Además, advirtieron que mientras no existan mayores apoyos, capacitación y acceso a empleos formales, miles de madres de familia continuarán sobreviviendo en condiciones vulnerables, intentando sacar adelante a sus hijos desde el comercio informal
y en medio de escenarios cada vez más complicados.
