POR RAMIRO ORTEGA VALDEZ
EXPRESO-LA RAZÓN
La discriminación hacia perros y gatos que no son de raza se ha convertido en uno de los principales obstáculos para fomentar la cultura de la adopción responsable, situación que dificulta el trabajo de las asociaciones protectoras que buscan sacar a estos animales de las calles y brindarles una segunda oportunidad.
De acuerdo a Lizeth Gaytán, fundadora de la asociación animalista “Salvando Huellas, Sembrando Amor”, existe un marcado desinterés por adoptar perros mestizos o de cruza, incluso cuando son cachorros sanos y listos para integrarse a una familia, dijo que, muchas personas acuden con la intención de adoptar, pero cambian de opinión al enterarse que no es completamente de raza.
Comentó que, hace algunos años bastaba con que el perro tuviera características de una raza para despertar el interés de los adoptantes, sin embargo, actualmente las exigencias son mayores, pues además buscan que sean cachorros y machos, reduciendo ampliamente las posibilidades de adopción para perros y gatos que permanecen en refugios o continúan viviendo en las calles.
La activista destacó que una de las estrategias más efectivas para combatir el abandono y el maltrato animal es precisamente promover la adopción, ya que permite retirar a perros y gatos de la vía pública, donde diariamente enfrentan hambre, enfermedades, atropellamientos, violencia y actos de crueldad. No obstante, lamentó que el trabajo de los grupos animalistas se vea limitado por los prejuicios de una sociedad que sigue privilegiando la apariencia o el pedigrí sobre la oportunidad de salvar una vida.
Advirtió que, mientras continúe la discriminación hacia los animales mestizos, por más esfuerzo que realicen las asociaciones para rescatarlos, rehabilitarlos y buscarles un hogar, miles de perros y gatos seguirán condenados a las calles, expuestos al abandono y al maltrato.
