Cambia lo superficial cambia también lo profundo, cambia el modo de pensar: dice Mercedes Sosa con la voz poderosa. Convencida, lírica, majestuosa. Y hay que creer y toda la cosa.
Todo cambia en un segundo. Un gesto, el arroz en la sartén, el silencio entre la ventana y la calle. Cambia de casa un incendio, un apagón de luz, un trino de pájaros en el humo.
Lo de hoy dicen puede que no sea mañana. Cambia lo que nunca había cambiado por falta de necesidad, por comodidad y por gusto. Que yo cambie no es extraño. La materia solamente se transforma, no sé destruye. El cambio no tiene esclavo ni amo.
Cambia el estado del tiempo pidiendo que llueva café, cambia la salud de un hombre, cambian de sito a un monumento. Cambia el trato un pretendiente cuando la van a decir que si, cambia todo lo que puede, cambia un no por un si luego de mucha insistencia.
Cambia la voz al joven volviéndose adulto y fuerte, cambia el débil y se vuelve rebelde, cambia el rostro, la ciudad y la cuadra, la calle en sentido contrario, el modelo de los carros, la ropa, el tendedero y la vieja lavadora.
Cambiar no es fácil cuando no es un propósito, cambia por fuera lo que está mal, un maquillaje, una rotura en la camisa, el cambio de reversa de una camioneta, la cáscara de naranja y una galleta en la jeta
Cambia el ser humano, cambia y cambia hasta le ceniza del cigarro. Uno cualquiera de nosotros cambiamos hasta no reconcernos. Cambia la fe, cambia el cristiano, cambia el coro y la canción en una estación de la radio.
Cambia de jugador el equipo contrario, entra uno y sale otro. Un gol cambia un partido, cambia la estrategia, cambia un sueño no cumplido.
Cambia uno por dentro la conversación con uno mismo, cambia el interlocutor, cambia el espectáculo y cambia el público. Cambia la tristeza un chiste, la voz de un comediante, cambia también la sonrisa, cambia todo y el mundo da vueltas.
Cambia la hora, cambia de fecha un evento, y lo que iba a ser hoy puede que sea mañana y lo que iba a ser temprano puede ser ya por la tarde. Cambia el cuerpo sin querer al pasar el silencioso tiempo.
El barrio cambió ayer porque Juan cambió de mujer, si preguntamos a ella, ella cambió para bien. Puedes cambiar de canal, puedes cambiar el rumbo, todo tiene que cambiar aún en contra de uno.
Cambia la situación social gracias a la política, y que todos esos cambios cambien un día a este mundo. Pero no se mira igual el hombre desde un junco que detrás de un escritorio, algo tiene que cambiar, pero cambiar todos juntos.
La alegría de cierta manera es el sitio en donde estemos, mas adentro hay una búsqueda local de cada quien tratando de encontrar dónde dejamos los enojos. Alguien, nunca se sabe quien, puede llegar a cambiar todo. Incluso un poste, una calle ancha, una cadena de oro, un brazalete cambiando de dueño.
Cambia el niño hasta ser viejo y no deja de cambiar pues a lo de alrededor se lo va llevando el viernes. Cambió la morra luego de unos años y cambio el sonido de árboles creciendo en el río San Marcos.
Cambio por cambiar de muebles, de Oficina y de outfit , por que en esto de cambiar está el empezar de nuevo.
HASTA PRONTO
