Por Ramiro Ortega Valdez
Expreso – La Razón
Las 480 toneladas de cacharros retiradas de patios particulares entre enero y agosto dimensionan un problema sanitario que, lejos de estar resuelto, permanece latente en distintos sectores de la ciudad, donde la acumulación de objetos capaces de retener agua mantiene condiciones propicias para la reproducción del mosquito transmisor del dengue.
El director del Distrito de Salud para el Bienestar VI Mante, el doctor Juan Genaro Rodríguez Mar, señaló que las brigadas del área de vectores han identificado las mayores acumulaciones en las colonias Linares, Popular, Nacionales Colectivas, Azucarera, Cárdenas, Fomento, Canoas y Vicente Guerrero, donde se han retirado muebles viejos, llantas, botellas, recipientes, cartón y trozos de lámina, entre otros materiales que acumulaban agua y favorecían a la formación de criaderos.
Destacó que, la magnitud del retiro permite advertir que no se trata únicamente de un problema de limpieza urbana, sino de un riesgo que puede tener consecuencias para la salud de la población, ya que cada sitio donde el mosquito encuentra agua estancada representa una oportunidad para reproducirse y mantener activo el ciclo de transmisión de una enfermedad que puede presentar cuadros graves y, en determinadas circunstancias, provocar la muerte.
Además, el funcionario reconoció que la cantidad de cacharros retirada podría ser todavía mayor, pues existen viviendas donde los habitantes no permiten el ingreso de las brigadas para realizar labores de limpieza, aplicación de abate y fumigación, además de los solares baldíos donde casi nunca se localiza a sus dueños para solicitar autorización de ingresar para retirar cacharros.
De enero a agosto se han retirado en promedio unas 60 toneladas mensuales de cacharros, por lo que, si ese ritmo se mantiene durante los cuatro meses restantes, el volumen podría aproximarse a las 720 toneladas al cierre del año, además, el funcionario señaló que, durante los últimos meses de 2026, cuando se concentran fiestas patrias, celebraciones tradicionales, Día de Muertos, posadas y actividades de fin de año, podría generarse una mayor cantidad de residuos y objetos susceptibles de terminar acumulados en patios y terrenos.
