POR RAMIRO ORTEGA VALDEZ
EXPRESO-LA RAZÓN
La plaga de la cochinilla sigue representando una amenaza para los cañaverales de la región, sin embargo, el programa de fumigación está rindiendo resultados alentadores al contener su avance y evitar mayores daños en los cultivos, dando un respiro a cientos de productores que veían en riesgo su producción y su economía.
La presidenta de la Unión Local de Productores de Caña de Azúcar (ULPCA) abastecedores del ingenio Mante, Sonia Mayorga López, informó que a dos semanas de haber iniciado las acciones de combate se registra un avance aproximado al 56 por ciento, de las 7 mil 500 hectáreas que corresponde atender a esta organización, ya fueron fumigadas alrededor de 4 mil 200 mediante aplicaciones aéreas realizadas con drones y aeronaves convencionales.
La dirigente cañera reconoció que, la plaga no ha sido erradicada, pero aceptó que el objetivo principal se está cumpliendo al impedir que continúe extendiéndose con la rapidez que presentaba semanas atrás, y aunque el avance alcanzado es importante, todavía no es el deseado debido a que el programa depende en gran medida de las condiciones climatológicas, pues las lluvias y las fuertes rachas de viento obligan a suspender temporalmente las aplicaciones, ya que por norma técnica no es posible fumigar cuando existen condiciones que ponen en riesgo la efectividad del tratamiento.
Mayorga López destacó que, pese a estos contratiempos, el balance hasta el momento es positivo, pues se ha logrado mantener bajo control una plaga que amenazaba con extenderse por toda la zona cañera, sin embargo, advirtió que la emergencia aún no termina, ya que mientras existan hectáreas pendientes por atender, la cochinilla seguirá representando un riesgo para la producción, “Son demasiadas hectáreas y no nos damos abasto para terminar en poco tiempo; traer equipo de trabajo de otra ciudad implicaría que se encarecieran los costos y no estamos en condiciones”, puntualizó.
Consideró que la participación de los cañeros contribuirá a reducir la presencia de la plaga y proteger la próxima zafra, evitando pérdidas económicas para las familias que dependen de esta actividad. “Lo importante es que logramos frenar el avance de la cochinilla, ahora no podemos bajar la guardia hasta disminuir al mínimo su presencia en los cañaverales”, concluyó.
