POR RAMIRO ORTEGA VALDEZ
EXPRESO-LA RAZÓN
La comunidad educativa de la Escuela Secundaria General No. 3 “Profr. Juan Camacho Cervantes” protagonizó este jueves una emotiva marcha silenciosa para exigir justicia por Dafne, pero también para enviar un mensaje de reflexión sobre la necesidad de frenar la violencia que afecta a niñas, niños y adolescentes, tanto en las escuelas como en sus hogares.
La movilización fue organizada por el propio plantel y estuvo encabezada por el director Guillermo García Ruiz, acompañado por docentes, personal administrativo, alumnos y padres de familia, el contingente partió a la altura de la tienda AutoZone y recorrió diversas calles de Ciudad Mante, avanzando de manera ordenada y en un ambiente de profundo respeto.
A diferencia de la multitudinaria marcha realizada un día antes por familiares, amigos y ciudadanos, en esta ocasión el silencio fue el principal protagonista, pues no hubo consignas ni gritos, y cada paso representó el dolor por la pérdida de una estudiante, la solidaridad con la familia Quintos y la exigencia de que el caso sea esclarecido y no quede impune.
Cientos de estudiantes participaron en el recorrido, muchos de ellos caminando de la mano de sus padres, con mas miradas serias, los rostros llenos de tristeza y el absoluto silencio reflejaban el impacto que este hecho ha dejado en la comunidad escolar, donde compañeros y maestros aún no logran asimilar la ausencia de Dafne.
La marcha también se convirtió en un llamado colectivo para fortalecer la prevención de la violencia en todos los espacios donde conviven los menores, los docentes y padres coincidieron en que la escuela debe seguir siendo un lugar seguro para aprender y desarrollarse, pero que esa tarea también requiere del compromiso de las familias y de toda la sociedad.
Más que una manifestación, el recorrido representó un acto de conciencia donde cada estudiante que caminó en silencio recordó que ninguna niña o adolescente debe convertirse en una cifra más de violencia y que la protección de la infancia exige la participación decidida de autoridades, instituciones educativas y ciudadanía.
Al concluir la marcha, el mensaje quedó claro, la comunidad escolar no solo acompañó el dolor de la familia Quintos, sino que levantó la voz a través del silencio para exigir justicia y evitar que una tragedia como la de Dafne vuelva a repetirse, el caso unió a cientos de personas bajo una misma causa, defender la vida, la seguridad y el derecho de todas las niñas y adolescentes a crecer libres de violencia.
La caminata terminó, pero el reclamo permanece, y en cada alumno, en cada maestro y en cada padre de familia quedó la convicción de que la memoria de Dafne debe convertirse en un punto de partida para construir entornos más seguros y humanos, donde el respeto, la empatía y la protección de la niñez prevalezcan por encima de cualquier forma de violencia.
