POR RAMIRO ORTEGA VALDEZ
EXPRESO-LA RAZÓN
La crisis que atraviesa actualmente el sector cañero amenaza con acelerar la desaparición de superficies agrícolas ejidales en El Mante, donde durante años el avance de la mancha urbana ha comenzado a sustituir cultivos de vara dulce por fraccionamientos y zonas habitacionales.
De acuerdo con productores locales, esta conversión de suelo agrícola hacia el desarrollo urbano responde principalmente al crecimiento poblacional y a la expansión de la ciudad, especialmente en parcelas que anteriormente se encontraban en la periferia y que hoy han quedado prácticamente integradas a la zona urbana, convirtiéndose en áreas atractivas para proyectos inmobiliarios y construcción de vivienda.
El productor Esteban “N” señaló que, la pérdida gradual de tierras destinadas al cultivo de la caña es resultado de una combinación de factores que se ha acumulado durante años, y explicó que uno de los primeros golpes fue el cambio generacional en las familias cañeras, ya que muchos hijos de productores decidieron buscar oportunidades lejos del campo, provocando la renta, venta y abandono de numerosas parcelas que históricamente se destinaron la producción de vara dulce.
Indicó que, posteriormente el cambio climático comenzó a impactar con mayor dureza a la agricultura regional y aunque la gramínea logró resistir durante varios años condiciones extremas de sequía y altas temperaturas, finalmente los daños comenzaron a reflejarse en menores rendimientos y baja calidad de la cosech, esto terminó afectando directamente los ingresos de los productores, quienes recibieron liquidaciones más reducidas e incluso enfrentaron adeudos al concluir algunas zafras.
Añadió que, la actual crisis de rentabilidad, los elevados costos de producción, la caída en el precio de la tonelada de azúcar, las importaciones desmedidas y el resurgimiento de plagas han terminado por desalentar a muchos cañeros.
Señaló que en los últimos años alrededor de 120 hectáreas cañeras han sido destinadas a la construcción de fraccionamientos, mientras la mancha urbana continúa borrando poco a poco extensiones agrícolas que durante décadas dieron identidad y sustento económico a la región.
Y afirmó que, para muchos productores, vender sus terrenos representa hoy una salida inmediata y más rentable que continuar enfrentando la incertidumbre del cultivo.
