POR RAMIRO ORTEGA VALDEZ
EXPRESO-LA RAZÓN
Con sentimientos encontrados reciben productores agrícolas de la región el arranque del ciclo primavera-verano 2026, pues aunque las lluvias recientes dejaron suficiente humedad en gran parte de las tierras de cultivo, la falta de dinero mantiene prácticamente paralizada la actividad en el campo.
Actualmente, menos del cinco por ciento de una superficie aproximada de 35 mil hectáreas ha comenzado a trabajarse y de manera intermitente, debido a que la mayoría de los productores no dispone de recursos económicos, créditos ni programas oficiales que les permitan iniciar la preparación de sus parcelas.
El productor agrícola Alfredo García Jiménez explicó que, las lluvias representan una esperanza para volver a producir después de años complicados por la sequía, sin embargo, la crisis económica que enfrenta el sector mantiene desanimados a muchos hombres del campo, “La ayuda divina ya se hizo presente con la humedad aportada por lluvias, pero ahora hace falta la voluntad del Gobierno para incentivar con apoyos y estímulos la producción de alimento en el campo de la región”, expresó.
Además, mencionó que, durante este 2026 los costos de producción agrícola se incrementaron entre un 20 y un 50 por ciento, principalmente por el aumento del 50 por ciento en fertilizantes y del 30 por ciento en agroquímicos, sin olvidar que el diésel, semillas y mantenimiento a maquinaria agrícola no han dejado de encarecer, lo que complica todavía más su situación.
El productor agrícola explicó que, sembrar sorgo utilizando maquinaria propia puede representar inversiones de entre 10 y 15 mil pesos por hectárea, mientras que en maíz de riego los costos superan fácilmente esa cantidad.
