POR. RAMIRO ORTEGA VALDEZ
EXPRESO-LA RAZÓN
La agresión que sufrió un agente de Tránsito durante el cumplimiento de sus funciones y que posteriormente le costó la vida volvió a encender las alertas sobre el incremento de conductas violentas en la sociedad, un fenómeno que de acuerdo a especialistas, ya se ha normalizado en distintos entornos sociales, familiares y escolares.
El psicólogo Omar Alonso Solano Rodríguez, director del Centro Comunitario de Salud Mental y Adicciones (CECOSAMA) Mante, señaló que son múltiples los factores que están detonando reacciones cada vez más agresivas, aunque destacó que el consumo y abuso de sustancias representa uno de los principales detonantes, el alcohol y las drogas generan pérdida de juicio, problemas de autocontrol y conductas impulsivas, ya sea bajo el influjo de sustancias o incluso por la falta de ellas.
Dijo que otros factores son el desgaste emocional derivado de problemas económicos, incertidumbre laboral, presión social y cansancio emocional que mantiene a muchas personas más irritables, vulnerables y menos tolerantes a la frustración, situación que suele reflejarse principalmente en la vía pública, aunque también dentro del hogar, y advirtió que la violencia ya no solamente se manifiesta en hechos graves, sino también en situaciones cotidianas como agresiones de alumnos hacia maestros, conflictos familiares o incluso violencia de hijos hacia padres de familia.
Solano Rodríguez dijo que la normalización de la violencia, derivada de la constante exposición a conflictos familiares, violencia comunitaria y contenidos agresivos en redes sociales y plataformas digitales, y esto se suma la disminución de convivencia familiar y la pérdida de espacios seguros, ya que muchas familias pasan menos tiempo juntas debido a largas jornadas laborales y dificultades económicas. “Cada vez existen menos espacios deportivos, culturales y comunitarios que permitan fortalecer vínculos positivos”, comentó.
Dijo que los problemas de salud mental como ansiedad, depresión, traumas y dificultades para controlar la ira permanecen sin atención profesional, incrementando el riesgo de conductas violentas, y por ello consideró urgente reforzar la atención psicológica, aplicar primeros auxilios emocionales en escuelas y comunidades y fomentar redes familiares y vecinales más sólidas.
“No podemos normalizar la violencia ni dejar que estos hechos se conviertan en algo cotidiano, como sociedad debemos aprender a identificar riesgos, trabajar el manejo emocional desde casa y fortalecer la convivencia para evitar que estas situaciones sigan repitiéndose”
