POR HAROLD MEADE
EXPRESO LA RAZÓN
Lo que antes era un negocio con clientes haciendo fila para comprar masa de nixtamal, hoy enfrenta una realidad muy distinta: en Ciudad Mante se multiplicaron los molinos, pero las ventas van a la baja, dijo Héctor Torres Martínez, propietario del molino El Maná.
El comerciante de la masa, señaló que actualmente existen entre 15 y 20 negocios dedicados a este giro, cuando décadas atrás apenas había cuatro o cinco, por lo que la competencia se ha incrementado considerablemente y la clientela ahora se reparte entre más establecimientos.
Recordó que años atrás, los molinos registraban una importante demanda, al grado de que era común observar largas filas de personas esperando para comprar masa de nixtamal. Sin embargo, con el paso del tiempo el panorama cambió y a la aparición de nuevos molinos se sumó el crecimiento de la venta ambulante.
Explicó que actualmente numerosos vendedores, recorren las colonias ofreciendo masa y llevándola directamente hasta los domicilios o negocios de los consumidores, una modalidad que ha restado clientes a los molinos establecidos.
Torres Martínez, indicó que el sector también ha resentido los efectos de la pandemia, las bajas ventas y, sobre todo, la pérdida paulatina de los clientes tradicionales, pues cada vez son menos las familias que elaboran sus propias tortillas.
La tradición de “tortear” en casa, dijo, todavía permanece, pero poco a poco se ha ido perdiendo entre las nuevas generaciones, que prefieren comprar las tortillas ya elaboradas y listas para consumir.
A esto, añadió, se suma el crecimiento de establecimientos que producen tortillas de harina y las distribuyen directamente en tiendas y otros negocios, ampliando todavía más las opciones para los consumidores.
El comerciante, consideró que el aumento de la competencia y los cambios en los hábitos de consumo han golpeado a los molinos tradicionales, un giro que durante décadas formó parte de la vida cotidiana de las familias mantenses.
