Por Coral Herrera Lara
Expreso – La Razón
Dejar la casa, las pertenencias, el trabajo y una vida construida durante décadas se ha convertido en una difícil decisión para familias mexicanas que viven sin documentos en Estados Unidos y que, ante el temor de enfrentar una detención migratoria, consideran el regreso voluntario a México como una alternativa para mantenerse unidas.
Detrás de esa decisión no solamente queda el patrimonio conseguido con años de trabajo, también están las rutinas, los afectos y una vida formada lejos del país de origen, para regresar a un México que después de dos décadas también resulta distinto y donde prácticamente deben comenzar desde cero.
Esa es la historia de la familia Baldazo Zavala, que después de casi 23 años de vivir en Estados Unidos, principalmente en Texas, tomó la decisión de regresar voluntariamente antes de enfrentar una situación migratoria que pudiera separar a alguno de sus integrantes.
El temor no era únicamente una eventual detención de los padres, sino las consecuencias que una situación de este tipo pudiera tener sobre sus hijos, particularmente sobre una de sus hijas, quien está casada con un ciudadano estadounidense y actualmente lleva un proceso para regularizar su situación migratoria.
“Decidimos regresar por cuenta propia antes de pasar por una situación de ese tipo, de que separe la familia o que a lo mejor a mi hija, que ya está arreglando sus documentos porque está casada con un ciudadano, le afecte”, relataron.
La familia dejó atrás buena parte de lo conseguido durante más de dos décadas, volver significó cerrar una etapa de su vida y enfrentar nuevamente la incertidumbre, ahora en México.
Desde su experiencia, aseguraron que permanecer en Estados Unidos sin documentos se ha vuelto cada vez más complicado, incluso para realizar actividades cotidianas relacionadas con el trabajo, la adquisición de una vivienda o un vehículo.
“La vida está muy difícil. Si estás trabajando, por ejemplo, en construcción, en restaurantes o en cualquier parte, está bien difícil si no cuentas con documentos”.
También percibieron un endurecimiento del ambiente hacia la población hispana, situación que, aseguró, ya no se limita exclusivamente a las zonas cercanas a la frontera.
“Está muy criminalizado. Simplemente por el color de tu piel ya puede alguien ir y preguntarte si tienes documentos”, expresaron al hablar de lo que vivieron antes de tomar la decisión de regresar.
Cruzar nuevamente la frontera representó recuperar una parte de la vida que durante más de dos décadas permaneció distante.
Después de desarrollar prácticamente toda su vida adulta en Estados Unidos, la familia tuvo que reencontrarse con las costumbres, la dinámica económica y la forma de vida en México.
“Es difícil volver a empezar, pero no es imposible. También aquí hay oportunidades; simplemente empiezas desde cero”, sostuvo la familia.
A casi un año de haber regresado, los Baldazo Zavala continúan en ese proceso de adaptación. Reconocen que extrañan parte de la vida que dejaron en Estados Unidos, pero también han encontrado oportunidades para reconstruir su futuro en México.
Un elemento fundamental para la familia ha sido que sus hijos cuentan con doble nacionalidad, lo que les permite disponer de documentación para ingresar y permanecer legalmente en México y mantener abiertas posibilidades en ambos países.
Por ahora, la familia todavía analiza si establecerá definitivamente su residencia en México, mientras una de sus hijas continúa su proceso migratorio en Estados Unidos.
Después de 23 años lejos de su país, el regreso significó dejar mucho de lo construido, pero también recuperar la tranquilidad de permanecer juntos.
“No tengan miedo de venir. Es un país de nosotros, un país que ya uno más o menos conoce. Te adaptas poco a poco”.
