POR RAMIRO ORTEGA VALDEZ
EXPRESO-LA RAZÓN
Con los bolsillos golpeados y prácticamente en su última oportunidad del año, productores de la zona temporalera de El Mante se preparan para regresar a sus parcelas; sin embargo, la falta de recursos dejará a la gran mayoría fuera de las siembras de agosto.
Apenas entre un 10 y 15 por ciento de los productores estaría en condiciones económicas de volver a sembrar, luego de meses de adversidades, falta de humedad y pérdidas que terminaron por reducir su capacidad para invertir nuevamente en el campo.
Aurelio Hernández Jiménez, presidente de la asociación de productores “HERZAFER” de la zona temporalera, señaló que agosto representa prácticamente el último tirón para la agricultura de temporal, pues quienes todavía cuentan con recursos apostarán sus últimas cartas a las lluvias y a que las condiciones permitan obtener una cosecha.
Explicó que durante los meses anteriores no existieron condiciones suficientes para arriesgar el poco capital disponible, por lo que muchos agricultores optaron por esperar.
Ahora, con la humedad que comienza a recuperarse, algunos preparan sus tierras para sembrar durante agosto y, si el clima lo permite, extender el periodo hasta mediados de septiembre.
Pero la lluvia no resuelve todo, ya que el principal obstáculo sigue siendo el dinero para cubrir la preparación de las parcelas, adquisición de semilla, fertilizantes, combustible y otros insumos indispensables para iniciar un nuevo cultivo.
Esta situación provocará que hasta 85 o 90 por ciento de los productores pueda quedarse sin sembrar, mientras únicamente aquellos que lograron conservar recursos tendrán posibilidades de regresar a sus tierras.
“Por eso consideramos que este es el último tirón de la agricultura este año; el que sembró, sembró, y quien no, quizás tenga que esperar hasta el próximo año”, expresó Hernández Jiménez.
Para los productores que todavía pueden intentarlo, agosto se convierte así en una carrera contra el tiempo.
La humedad abre una pequeña ventana, pero las oportunidades son cada vez menores y cualquier retraso en las lluvias podría terminar por cerrar definitivamente el ciclo.
Después de meses de incertidumbre, los agricultores que regresen a sus parcelas volverán a invertir dinero, trabajo y esfuerzo con la esperanza de que esta vez el clima responda y puedan cerrar 2026 con una cosecha.
Para muchos será la última apuesta del año: sembrar ahora y esperar que la tierra les permita recuperar, al menos, una parte de lo perdido.
