POR RAMIRO ORTEGA VALADEZ
EXPRESO-LA RAZÓN
La salud mental desplazó a las adicciones como el principal problema que atiende el Centro Comunitario de Salud Mental y Adicciones (CECOSAMA) Mante, donde siete de cada diez pacientes buscan ayuda por ansiedad, depresión, pensamientos suicidas y otros trastornos emocionales, cifra que refleja el deterioro del bienestar psicológico de la población
Lo que hasta hace un año era un centro enfocado principalmente en la atención de personas con problemas de alcoholismo y drogadicción, hoy enfrenta una situación distinta, desde que en el 2026 incorporó la atención integral en salud mental, el número de consultas por trastornos emocionales aumentó significativamente, revelando que la demanda supera a la relacionada con las adicciones, informó Omar Alonso Solano Rodríguez, director del CECOSAMA Mante.
El especialista explicó que, la ansiedad, la depresión, las adicciones, los conflictos emocionales de pareja y los pensamientos suicidas concentran actualmente la mayor parte de las consultas, y que en numerosos casos los pacientes acuden buscando tratamiento por consumo de alcohol o drogas, pero durante la valoración clínica se detecta que la verdadera causa del problema es un trastorno emocional que permaneció sin atención durante años.
“Vemos que el 70 por ciento de nuestras atenciones van enfocadas a salud mental, trastornos como la ansiedad, la depresión y los pensamientos suicidas ya rebasaron a los temas relacionados con las adicciones, a veces vienen por alcoholismo o drogadicción y, cuando realizamos la valoración, encontramos que el problema viene de fondo, por una depresión fuerte o una ansiedad severa que incluso los ha llevado a pensar en el suicidio”, señaló.
El especialista advirtió que detrás de muchas adicciones existe un trastorno mental no atendido, por lo que insistió en la importancia de buscar ayuda profesional desde los primeros síntomas de ansiedad, depresión o alteraciones emocionales, antes de que evolucionen hacia conductas autodestructivas o intentos de suicidio.
Por último, añadió que factores como el estrés de la vida moderna, las dificultades económicas, las secuelas de la pandemia, el aislamiento social y la exposición constante a escenarios de violencia han incrementado la vulnerabilidad psicológica de la población.
