Desde hace algunos meses, José Luis Castellanos, mejor conocido como “El Güero”, ha recuperado una presencia constante en la conversación pública de El Mante, ya no desde una oficina gubernamental ni desde una dirigencia partidista, sino desde las redes sociales, donde comenta, cuestiona y propone sobre el presente y el futuro del municipio.
Quienes conocen la política mantense saben que Castellanos no necesita presentación, fue presidente municipal de El Mante por el PRI, diputado local y, años más tarde, candidato del PAN a una diputación; su trayectoria refleja una época en la que los liderazgos locales se construían desde las estructuras partidistas tradicionales, pero también muestra la evolución de una clase política que ha debido adaptarse a un escenario cada vez más cambiante.
Tras aquella derrota electoral, muchos pensaron que había decidido retirarse definitivamente de la vida pública, mientras otros buscaban acomodo en nuevos gobiernos o negociaban posiciones, él optó por concentrarse en sus actividades empresariales.
Recientemente abrió el restaurante María Cristina, un proyecto que parecía confirmar que la política había quedado atrás, sin embargo, la realidad comenzó a contar otra historia.
Las publicaciones del Güero dejaron de ser personales para convertirse en opiniones frecuentes sobre el desarrollo de El Mante, habla del deterioro urbano, de la necesidad de atraer inversiones, del abandono económico que vive la región y de la importancia de aprovechar proyectos como la autopista Mante-Tula para convertir al municipio en un polo logístico y comercial.
Es un discurso distinto al de la crítica fácil, en muchas ocasiones cuestiona, pero también plantea alternativas y eso inevitablemente despierta interés.
Su historia política también explica parte de ese nuevo papel, durante años formó parte del Revolucionario Institucional y luego militó en Acción Nacional encabezado por César “El Truco” Verástegui y más tarde respaldó la candidatura de Américo Villarreal Anaya al Gobierno de Tamaulipas y posteriormente apoyó el proyecto político de Patty Chío rumbo a la Presidencia Municipal de El Mante.
Pero la alianza duró poco, con el paso de los meses, el distanciamiento fue evidente, hoy sus opiniones suelen ser críticas hacia la administración municipal, particularmente en temas relacionados con el desarrollo económico, la planeación urbana y las oportunidades que a su juicio, el municipio está dejando pasar.
En política no existen las casualidades, mucho menos cuando un exalcalde comienza a opinar casi todos los días sobre la agenda pública, la constancia suele ser una forma de posicionamiento.
Eso no significa que exista una candidatura en construcción, pero sí alimenta una percepción que cada vez cobra mayor fuerza entre quienes siguen la vida política local: José Luis Castellanos no parece dispuesto a permanecer como un simple espectador del proceso rumbo a las elecciones del 2027.
El escenario, además, comienza a prestarse para ello, en el PRI no se observa un liderazgo competitivo para disputar la alcaldía; El PAN atraviesa un proceso de reorganización tras las derrotas de los últimos años y aunque Morena gobierna el municipio y mantiene una posición de ventaja, tampoco está exento de diferencias internas ni de la disputa que inevitablemente acompañará la definición de su próxima candidatura.
Ese vacío genera oportunidades para quienes buscan regresar a escena, pero la gran incógnita no es si el Güero conserva experiencia política, esa nadie se la discute; la verdadera pregunta es si la ciudadanía está dispuesta a darle una nueva oportunidad en una época donde el electorado es mucho menos leal a los partidos y mucho más exigente con los resultados.
También queda por conocer desde qué plataforma podría hacerlo, pues su trayectoria lo llevó por el PRI, después por el PAN y posteriormente a respaldar proyectos de Morena, ese recorrido puede interpretarse como capacidad para construir acuerdos, pero también como un elemento que sus adversarios utilizarán para cuestionar la consistencia de su proyecto político.
Mientras tanto, Castellanos continúa construyendo algo que en política vale tanto como una estructura territorial: presencia.
Cada publicación, cada comentario y cada propuesta mantienen su nombre en circulación cuando todavía faltan meses para que inicie formalmente la carrera electoral.
Porque los tiempos legales dicen una cosa, pero la política real funciona de otra manera, y en El Mante, donde los nombres para 2027 comienzan a mencionarse cada vez con mayor frecuencia, resulta difícil creer que un político con la experiencia de José Luis Castellanos dedique tanto tiempo a la discusión pública sin pensar, al menos, en la posibilidad de volver a competir.
Quizá sólo pretende convertirse en una voz crítica, quizá busca influir en las decisiones del gobierno, o simplemente está recordando que sigue ahí.
Al final, será el tiempo el que responda la pregunta, pero una cosa parece clara: el Güero volvió a jugar el juego político.
Y cuando un político experimentado decide regresar al tablero, rara vez lo hace únicamente para mirar la partida desde la banca
