POR RAMIRO ORTEGA VALDEZ
EXPRESO-LA RAZÓN
La retención de vientres se ha convertido en una de las principales estrategias para rescatar la ganadería de la zona temporalera de El Mante, luego de que las prolongadas sequías provocaran la pérdida de más del 50 por ciento del hato bovino y dejaran vacíos ranchos y establos de la zona.
Fernando Colón, ganadero del ejido Magdaleno Aguilar, señaló que, a casi dos años del siniestro, muchos ganaderos no han asimilado la magnitud del daño económico y productivo que sufrió el sector, y mientras algunos productores continúan vendiendo vacas para obtener liquidez, la actividad sigue debilitándose por la falta de medidas para recuperar el inventario animal.
Estimó que, durante el periodo más crítico de la sequía desaparecieron al menos 28 mil cabezas de ganado en la temporalera, debido tanto a la mortandad causada por la escasez de agua y alimento, como al remate anticipado de animales realizado por productores que intentaban evitar pérdidas mayores.
El ganadero advirtió que, actualmente no existen programas suficientes de apoyo oficial para impulsar la recuperación animal, por lo que los mismos productores están obligados a reconstruir sus hatos mediante la reproducción interna de ganado, y para ello, consideró indispensable frenar la venta y sacrificio de vientres, ya que las hembras representan la base para recuperar la producción y devolver estabilidad financiera a los ranchos.
“Es cierto que una vaca puede representar dinero inmediato para el productor, pero hoy debe verse como una inversión para el futuro, cada vientre retenido puede producir un becerro por año y ayudar poco a poco a recuperar el inventario perdido, después de todo lo que vivimos con la sequía, seguir vendiendo vacas ya no ayuda a la actividad”, expresó Fernando Colón.
