Por Coral Herrera Lara
Expreso – La Razón
Mante, Tamaulipas.- El miedo a perder el empleo y dejar sin sustento a sus familias lleva a trabajadores a guardar silencio ante situaciones de acoso y hostigamiento laboral, una problemática que, de acuerdo con especialistas, pocas veces se denuncia debido a la necesidad económica, la vergüenza y las dificultades para demostrar los hechos.
El abogado laboral Juan Sauceda Piña advirtió que estas conductas están presentes en los centros de trabajo; sin embargo, muchas personas prefieren soportar las presiones de sus superiores o incluso renunciar antes que iniciar un procedimiento legal que pueda comprometer su estabilidad económica.
Explicó que uno de los principales obstáculos para denunciar es la dependencia económica que tienen los trabajadores de su empleo, especialmente cuando son responsables del sostenimiento de sus familias.
Esta situación, señaló, puede llevarlos a aceptar condiciones laborales desfavorables, soportar presiones constantes o permanecer en ambientes de trabajo conflictivos por temor a quedarse sin ingresos.
El problema se vuelve más complicado cuando las conductas provienen de un jefe o superior jerárquico, debido a que existe una relación de subordinación que puede generar temor a represalias, cambios injustificados en las condiciones de trabajo o incluso la pérdida del empleo.
Sauceda Piña reconoció que, aunque considera frecuente esta problemática, actualmente no tiene a su cargo ningún procedimiento relacionado específicamente con acoso u hostigamiento laboral, lo que refleja las dificultades que enfrentan las posibles víctimas para acudir a las instancias legales.
DIFÍCIL REUNIR PRUEBAS
Otro de los principales obstáculos, explicó, es la dificultad para acreditar las conductas denunciadas, debido a que muchas ocurren sin testigos o mediante instrucciones y presiones que no quedan registradas formalmente.
Indicó que los mensajes, testimonios de compañeros, controles de asistencia, registros de horarios y grabaciones de videovigilancia pueden ayudar a documentar posibles irregularidades, siempre que las pruebas se obtengan legalmente y sean pertinentes para cada caso.
Como ejemplo, mencionó situaciones en las que un trabajador es obligado a permanecer después de su horario habitual sin que ese tiempo adicional aparezca reflejado en los controles de asistencia o en los registros de la empresa.
En esos casos, las comunicaciones con los superiores, los testimonios de compañeros y otros documentos relacionados con la jornada laboral pueden contribuir a esclarecer las condiciones en las que se desempeñaba el empleado.
No obstante, precisó que cada situación debe analizarse de manera individual, ya que no toda irregularidad laboral constituye por sí misma acoso u hostigamiento.
El especialista sostuvo que el temor a enfrentar un conflicto con el patrón representa una barrera importante para quienes dependen de un salario y no cuentan con otra alternativa inmediata de empleo.
Por ello, consideró que la ausencia de denuncias no significa necesariamente que estas conductas no ocurran, sino que muchos trabajadores optan por permanecer callados ante el riesgo de perder su fuente de ingresos.
Finalmente, Sauceda Piña reiteró que la necesidad económica y la vergüenza continúan siendo factores que impiden a las posibles víctimas hacer públicas sus experiencias y buscar asesoría legal, mientras otras personas terminan por abandonar sus puestos de trabajo sin denunciar las presiones que aseguran haber enfrentado.
