POR RAMIRO ORTEGA VALDEZ
EXPRESO-LA RAZÓN
El retumbe de las calderas del ingenio Mante volvió a escucharse este miércoles y despertó entre la población una mezcla de expectativa y esperanza, al tratarse de una de las señales más visibles de que la fábrica se aproxima al arranque de una nueva zafra, con la consecuente reactivación económica para cientos de familias y diversos sectores productivos.
Javier Noyola Montalvo, secretario de Organización de la Sección 120 del sindicato azucarero, informó que los trabajos de reparación de la factoría entraron en su etapa final, luego de que este miércoles comenzara el proceso de sopleteo y limpieza de las líneas de vapor en las distintas áreas de la fábrica.
Explicó que, estas maniobras se realizan una vez que las calderas comienzan a levantar presión y tienen como propósito expulsar posibles residuos acumulados durante los trabajos de mantenimiento o sustitución de tuberías, como rebabas metálicas, restos de soldadura y otros materiales que podrían comprometer el funcionamiento de los equipos.
La eliminación de estas impurezas resulta fundamental para evitar daños en los mecanismos de la fábrica y reducir el riesgo de fallas que obliguen a detener las operaciones para efectuar nuevas reparaciones, dijo que una vez concluida esta etapa, se dará paso a las pruebas de arranque, cuyo desarrollo contempla un periodo aproximado de entre 10 y 15 días.
“Si los resultados son favorables, la molienda podría iniciar de manera corrida a más tardar durante la primera semana de noviembre, además, el personal se encuentra incorporándose a sus labores conforme avanza la preparación de la factoría”
Noyola Montalvo destacó que, el inicio de la zafra representa mucho más que la reanudación de la actividad industrial, pues significa el regreso de ingresos para más de 650 obreros azucareros y sus familias, además de un movimiento económico que alcanza al comercio, los prestadores de servicios, el transporte y otros negocios que dependen, directa o indirectamente, de la actividad del ingenio, “Por eso creemos que, el sonido de las calderas no solo anuncia que la fábrica se prepara para volver a producir azúcar, sino que también alimenta las expectativas de una nueva inyección económica para El Mante y su región”.
