Por Harold Meade
Expreso – La Razón
Tamaulipas.- Ante los pronósticos de una posible sequía intensa y prolongada entre enero y julio de 2027, ganaderos de El Mante comenzaron a tomar previsiones para asegurar agua y alimento que les permita mantener sus hatos durante los meses más críticos.
Ricardo Núñez, presidente de la Asociación Ganadera Local de El Mante, señaló que las precipitaciones registradas en las últimas semanas han representado un respiro para la actividad agropecuaria, al recuperar humedad en los potreros y favorecer la disponibilidad de alimento.

Explicó que las precipitaciones han sido copiosas en algunos sectores y de menor intensidad en otros; sin embargo, hasta el momento no se han registrado afectaciones importantes para la ganadería por corrientes de agua o exceso de lluvia.
El panorama, advirtió, podría cambiar durante los primeros meses de 2027, debido a pronósticos de especialistas sobre una temporada de sequía que podría ser severa y prolongada.
Ante este escenario, recomendó a los productores comenzar a preparar reservas de agua y pastura, con el objetivo de garantizar alimento suficiente para el ganado durante los meses de mayor escasez.
Núñez recordó que la región ya enfrentó un periodo de aproximadamente tres años con precipitaciones insuficientes, que provocó pérdidas en los potreros y afectaciones económicas para los productores.
El dirigente ganadero señaló que contar anticipadamente con pastura y disponibilidad de agua puede marcar la diferencia para los productores en caso de que las precipitaciones vuelvan a ser insuficientes durante un periodo prolongado.
La experiencia de la sequía anterior, sostuvo, obliga al sector a prevenir y no esperar hasta que los potreros pierdan su capacidad para alimentar al ganado, por lo que la prioridad será llegar al próximo periodo de estiaje con las mayores reservas posibles.
La falta de alimento llevó incluso a algunos ganaderos a deshacerse de parte de sus animales antes de que murieran, como una medida para reducir las pérdidas ocasionadas por la sequía.
Por ello, consideró necesario aprovechar las precipitaciones para recuperar los potreros y generar reservas de agua y alimento.
