POR RAMIRO ORTEGA VALDEZ
EXPRESO-LA RAZÓN
La falta de rentabilidad mantiene fuera de los planes de los productores de la zona temporalera la siembra del llamado maíz de teja, una variedad de girasol que en años anteriores llegó a ocupar algunas parcelas y a generar un particular atractivo por el colorido de sus campos.
Lo anterior fue declarado por el señor Aurelio Hernández Jiménez, quien explicó que, aunque existe disponibilidad de semilla criolla, actualmente se han presentado mayores desventajas que incentivos para establecer este cultivo, principalmente por los bajos precios de comercialización y las pérdidas que pueden presentarse por plagas y parvadas de aves.
En este sentido, el productor señaló que los productores del campo no están en condiciones de arriesgar recursos en cultivos cuyo comportamiento comercial es incierto, por lo que actualmente prefieren destinar sus parcelas a alternativas como el ajonjolí y el cacahuate, mientras que algunos también mantienen la apuesta por el sorgo, a pesar de las dificultades de este ultimo cultivo.
Además, reconoció que en temporadas anteriores los cultivos de maíz de teja llegaron a provocar gran interés entre visitantes, debido al espectáculo que ofrecían las flores amarillas contrastando con el verde de sus tallos, sin embargo, para quien trabaja la tierra, el atractivo visual pasa a segundo plano frente a la necesidad de obtener una cosecha rentable.
Explicó que existe una diferencia entre el girasol cultivado a gran escala en el municipio de González y el llamado maíz de teja que se produce en menor cantidad en El Mante, pues mientras el primero utiliza semillas híbridas destinadas principalmente a la industria aceitera, el segundo se caracteriza por una semilla más grande, alargada y de cáscara gruesa con rayas blancas, utilizada principalmente para botana o para la elaboración artesanal del tradicional atole de teja.
