POR RAMIRO ORTEGA VALDEZ
EXPRESO-LA RAZÓN
Las altas temperaturas de la canícula, sumadas a una refrigeración deficiente y un manejo sin las condiciones adecuadas de higiene, pueden convertir la carne de res y puerco en un riesgo para la salud.
La ingeniera María Elena Sánchez Martínez, responsable del despacho de la Coordinación Jurisdiccional de COEPRIS Mante, señaló que las verificaciones buscan garantizar que los productos cárnicos se encuentren en condiciones aptas para el consumo humano y evitar intoxicaciones relacionadas con una mala conservación o manipulación.
Además, explicó que la dependencia cuenta con un padrón de 106 carnicerías tradicionales ubicadas dentro de su jurisdicción conformada por seis municipios, donde se revisan las condiciones de higiene del personal, limpieza y desinfección, agua potable, utensilios, equipos, protección de la carne contra contaminación, control de fauna nociva y manejo de residuos.
Sánchez Martínez explicó que, uno de los principales puntos de revisión es la cadena de frío, por lo que se verifican las temperaturas de los equipos de refrigeración, almacenamiento y conservación de la carne, además de su procedencia, trazabilidad y, cuando corresponde, las condiciones sanitarias del transporte.
También aclaró que, actualmente la Coepris Mante no cuenta con denuncias formales sobre la venta de carne en condiciones que representen un riesgo para la población, sin embargo, reconoció que adquirir productos de procedencia irregular implica desconocer en qué condiciones fueron sacrificados, transportados, manipulados y conservados.
Ante ello, recomendó a la población comprar carne en negocios establecidos y seguros, verificar su adecuada refrigeración y conservación, así como procurar que se mantenga entre los 2 y 5 grados centígrados.
