Muchas veces cuesta trabajo seguir el paso a las dinámicas políticas en Reynosa. Las alianzas circunstanciales y los enfrentamientos temporales son moneda corriente por aquellas tierras.
Más difícil se vuelve el análisis, cuando se trata de observar el comportamiento de políticos tan erráticos como quienes actualmente detentan el poder… y también aquellos que lo persiguen.
Lo que no se les puede negar, en todo caso, es que casi siempre dan material para el estudio, o ya de perdido, para el entretenimiento.
En este último rubro puede acomodarse el nuevo pleito entre el alcalde Carlos Peña Ortiz y el diputado federal panista, Federico Döring, conocido por su cercanía con el ex gobernador Cabeza de Vaca.
Desde la Ciudad de México, el legislador cuestionó la operación durante meses de una refinería clandestina, sin que ninguna autoridad fuera capaz de frenarla.
Palabras más o menos, acusó al ayuntamiento de Reynosa, de estar vinculado con el escándalo del huachicol fiscal.
En respuesta, desde la frontera de Tamaulipas, Makito lo llamó merolico e ignorante, en una conferencia en la que también tuvo tiempo para recordar que Cabeza de Vaca utilizó las instituciones del Estado para perseguirlo.
Vale la pena recordar que hasta hace algunos meses se insistía en la existencia de una alianza entre la familia Peña Ortiz y los Cabeza de Vaca/Gómez Leal.
A saber si esta sigue en pie o el incesante devenir de la política tamaulipeca ya volvió a distanciar a esos tres clanes reynosenses. De cualquier manera, hay tiempo suficiente para que de aquí al 2027, vuelvan a reconciliarse y pelearse unas cuantas veces más.
Al final, serán los intereses políticos y económicos los que definirán si de cara a la sucesión gubernamental del 2028 triunfa la amistad o vuelven las furiosas acusaciones cruzadas.
Mientras tanto, disfrutemos del espectáculo.
