POR RAMIRO ORTEGA VALDEZ
EXPRESO-LA RAZÓN
La gratuidad de la educación pública ha propiciado que muchos padres de familia se desentiendan de su corresponsabilidad con las escuelas, escudándose en que la enseñanza no tiene costo para dejar de realizar aportaciones económicas o de trabajo comunitario.
El director de la Escuela Secundaria General No. 1 “Manuel Ávila Camacho”, profesor Josué Samuel Salce Sánchez, reveló que su plantel es uno de los que padece este problema, y prueba de ello es que de los 300 alumnos que egresaron este ciclo escolar, 120 concluyeron sus estudios adeudando uno, dos y hasta los tres años de cuotas voluntarias, sin que sus padres hayan contribuido tampoco con horas de servicio o mantenimiento para el plantel.
Explicó que, la Ley General de Educación establece claramente que las cuotas escolares son voluntarias y que por ningún motivo se puede negar la inscripción, permanencia o entrega de documentos a un estudiante por falta de pago, sin embargo, señala que la misma legislación contempla la posibilidad de que los padres que no puedan cubrir esa aportación colaboren con trabajo comunitario o servicios de mantenimiento, alternativa que prácticamente nadie aprovecha, dejando a las escuelas sin apoyo para atender necesidades básicas.
Salce Sánchez aclaró que, la dirección del plantel no administra los recursos provenientes de las cuotas, ya que esa responsabilidad corresponde a la Sociedad de Padres de Familia, encargada de ejercerlos de manera transparente para mejorar la infraestructura, adquirir material educativo y atender gastos de operación, y recordó que diariamente cientos de alumnos utilizan sanitarios, equipos de climatización, instalaciones eléctricas y mobiliario que requieren mantenimiento constante, por lo que resulta indispensable contar con el respaldo de las familias.
Como ejemplo de las necesidades que enfrenta la escuela, informó que recientemente se dañó el transformador y parte del cableado eléctrico, reparación cuyo costo asciende a alrededor de 180 mil pesos, sin que aún se tenga certeza de si los equipos de aire acondicionado también resultaron afectados.
Inclusive, Salce Sánchez reconoció que existen familias que, aun recibiendo la beca Rita Cetina, enfrentan dificultades económicas, sin embargo, asegura que también hay muchas otras con posibilidades de contribuir que simplemente deciden no hacerlo.
El director sostuvo que en la escuela siempre hay trabajos de plomería, electricidad, carpintería, albañilería, pintura y jardinería en los que los padres podrían colaborar cuando no les es posible realizar la aportación económica.
Salce Sánchez consideró injusto que, mientras algunas familias sí cumplen con su responsabilidad, otras concluyan los tres años de estancia de sus hijos sin aportar de ninguna manera al plantel.
