POR HAROLD MEADE
EXPRESO LA RAZÓN
La imagen de perros deambulando por calles, parques, mercados y colonias de El Mante dejó de ser un hecho aislado para convertirse en una realidad cotidiana, detrás de cada animal hay una historia de abandono, maltrato o reproducción sin control que, desde la pandemia, se agravó de manera considerable.
Frente a esta problemática, un grupo de activistas decidió apostar por una estrategia que ya ha demostrado resultados en distintas ciudades del país: capturar, esterilizar y regresar a su entorno a los perros que viven en las calles.
El objetivo no es retirarlos definitivamente de las calles, sino impedir que sigan reproduciéndose mientras continúan bajo el cuidado de vecinos que les ofrecen alimento, agua y vigilancia.
María del Rosario “Charo” Ugalde, protectora de animales, explica que el abandono constante de mascotas hace prácticamente imposible que un refugio pueda albergar a todos los perros que aparecen diariamente.
“Si seguimos rescatando sin controlar la reproducción, nunca vamos a terminar, cada semana aparecen más animales abandonados, por eso la esterilización es la única solución de fondo”, afirma.
Desde 2018, Charo Ugalde ha participado en alrededor de 50 campañas de esterilización, en las que se intervienen, en promedio, 150 perros y gatos por jornada, la mayoría de ellos en situación de calle.
Esto representa miles de animales esterilizados durante los últimos ocho años, evitando que nazcan nuevas camadas destinadas al abandono, al maltrato o a enfermedades;
actualmente el refugio impulsa el programa denominado “Capturar, Esterilizar y Regresar a su Entorno” (CER).
Hasta ahora ya han intervenido una decena de perros callejeros que, una vez recuperados de la cirugía, volverán exactamente a la colonia, negocio o cuadra donde habitualmente permanecían, la diferencia será que ya no podrán seguir reproduciéndose.
El procedimiento tampoco representa un gasto para quienes alimentan a estos animales, ya que los rescatistas buscan padrinos que cubran el costo de la cirugía y únicamente solicitan a los vecinos que continúen proporcionando alimento, agua y un espacio donde el perro pueda recuperarse durante los primeros días posteriores a la intervención.
“Lo único que les pedimos es que los cuiden cuando regresen, que no los dejen solos mientras sanan y que les den agua y comida para que puedan seguir viviendo”, explica.
Contrario a muchos mitos, la esterilización es un procedimiento rápido, la intervención dura alrededor de 15 minutos, la incisión mide aproximadamente un centímetro y la recuperación suele ser rápida.
En las hembras, el proceso tarda alrededor de una semana, mientras que los machos normalmente retoman su actividad en apenas dos días; antes de regresar a la calle, los perros salen vendados para evitar que retiren los puntos y reciben medicamento durante un par de días y de acuerdo con la activista, hasta ahora no tienen registro de animales fallecidos durante estas campañas.
Aunque desde niña ha rescatado perros, Charo asegura que el problema cambió radicalmente después de la emergencia sanitaria por COVID-19.
Muchas familias abandonaron a sus mascotas por problemas económicos o simplemente dejaron de hacerse responsables de ellas.
En el refugio llegaron a albergar hasta 70 perros, una cifra que evidencia que el rescate, por sí solo, resulta insuficiente para enfrentar la problemática.
“Es muchísimo trabajo y también muchos gastos, pero afortunadamente cada vez hay más personas que ayudan con alimento o responden cuando hacemos llamados en redes sociales”, comenta.
Además del abandono, los rescatistas enfrentan una cultura que todavía normaliza el maltrato animal, perros apedreados, amarrados durante todo el día, confinados en azoteas o expuestos permanentemente al sol y la lluvia siguen siendo escenas frecuentes; por ello, las campañas también incluyen labores de concientización para promover una tenencia responsable.
“Los animales que viven en la calle no llegaron solos. Todos tenemos responsabilidad sobre ellos porque compartimos el mismo espacio”, sostiene.
Uno de los principales obstáculos para controlar la reproducción es la resistencia de muchos propietarios a esterilizar a los machos, la mayoría considera que únicamente deben operarse las hembras; Sin embargo, Charo explica que un solo perro puede fecundar a numerosas perras durante un mismo periodo de celo.
“Vemos una perrita rodeada por diez o quince machos. Si esterilizamos a esos quince perros evitamos decenas de camadas, existe todavía la idea de que al macho no se le opera, producto del machismo que todavía persiste”, señala.
En contraste, dice que cada vez más propietarios aceptan esterilizar a sus gatas al conocer que entran en celo aproximadamente cada dos meses y que resulta complicado encontrar hogares para las crías.
Los beneficios de la esterilización van más allá del control poblacional, los especialistas advierten que disminuye el riesgo de tumores mamarios y uterinos en hembras, reduce enfermedades venéreas en machos, evita peleas entre animales y mejora su calidad y expectativa de vida.
Como parte de los proyectos futuros, el grupo de rescatistas pretende realizar el primer censo de perros y gatos en situación de calle en El Mante, la intención es recorrer colonia por colonia y casa por casa para conocer cuántos animales viven sin propietario y diseñar estrategias más efectivas para atender un problema que crece al mismo ritmo que el abandono.
Para los protectores de animales, la solución no está en retirar perros de las calles de manera indiscriminada, sino en impedir que sigan naciendo más animales condenados al abandono, la esterilización, sostienen, representa hoy la herramienta más efectiva para romper ese ciclo.
