POR RAMIRO ORTEGA VALDEZ
EXPRESO-LA RAZÓN
El consumo de tabaco y uso de vapeadores o cigarros electrónicos entre adolescentes y jóvenes de 16 a 20 años se ha convertido en una de las principales preocupaciones para las autoridades de salud mental y adicciones en El Mante.
De acuerdo con Omar Alonso Solano Rodríguez, director del Centro Comunitario de Salud Mental y Adicciones (CECOSAMA) Mante, actualmente el vapeo es la tendencia de mayor crecimiento entre jóvenes, principalmente por la facilidad de acceso, la influencia de redes sociales y la falsa percepción de que representa menos riesgo que el cigarro convencional.
El especialista en salud mental, destacó que, muchos de los dispositivos que circulan entre adolescentes contienen altas concentraciones de nicotina, mientras que otros incluso pueden estar adulterados, aumentando considerablemente el riesgo de dependencia y afectaciones a la salud, como daños cerebrales, respiratorios y una mayor posibilidad de dependencia temprana.
Solano Rodríguez indicó que, de acuerdo a tamizajes realizados en grupos de niños, adolescentes y jóvenes de la región, en los últimos 20 años disminuyó drásticamente la edad de inicio en el consumo de tabaco, al pasar de un promedio de 18 años en 2008 a menores de apenas 11 años que ya experimentan con cigarros o vapeadores, un tema que demanda reforzar la estrategia de prevención, y demanda el apoyo de padres de familia.
Añadió que, este trabajo realizado en instituciones educativas de El Mante y municipios de la región indican que, cuatro de cada diez estudiantes de bachillerato son fumadores, mientras que dos de cada diez alumnos de secundaria consumen tabaco, y uno de cada diez estudiantes de primaria ya probó cigarros electrónicos o tabaco convencional.
Por último, Solano Rodríguez, señaló que las autoridades de salud confían en que las medidas contempladas dentro de la Ley Antitabaco permitan disminuir el consumo entre menores, pero también apuesta a la conciencia de los jóvenes tras advertir que la nicotina altera el desarrollo cerebral de adolescentes, afectando la memoria, atención y autocontrol, además de incrementar el riesgo de enfermedades respiratorias y cardiovasculares.
